L’AMO EN XEC DE BINIXARBET
L’amo en Xec de Binixarbet, había sido toda su vida un hombre del campo. En el sistema agrario menorquín, l’amo, era el payes que llevaba la finca propiedad del senyor, y la explotación era a medias. Vivía con su mujer, madona, en ses cases del lloc, en la planta baja, reservando la parte superior para el propietario, el cual, rara vez lo utilizaba, salvo algún mes en vacaciones.
EL CLUB DE LOS JUECES (El Club de los Jueves)
Hacía ya tres días que había ingresado en aquella cárcel. Procuraba estar todo el tiempo posible en la celda que habían habilitado para él solo, pero a veces también tenía que salir al patio como los demás, y pese a que se ponía en un rincón, la mayoría de presos se lo miraban con interés. De alguna manera no era habitual ver a un juez en la cárcel.
CLODOMIRO FERNANDEZ (El Club de los Jueves)
Cuando se murió el vecino que ocupaba el primero primera, aquella puerta del rellano, situada enfrente de la suya, empezó a cobrar vida. De estar siempre cerrada, empezó a tener movimiento constante. Al parecer, el piso, lo había alquilado la propietaria del bar de alterne de la esquina, y lo usaban como punto de cita y de encuentro.
UN BAILE DE MASCARAS
El mar del Japón, estaba en calma. Igual podría haber estado encrespado, el submarino nuclear Nerpa, proseguía su viaje submarino a través de las negras aguas.
Era un viaje de prueba, y los setenta y tres marineros que formaban parte de la tripulación estaban molestos. En aquel momento, los ocupantes de a bordo eran exactamente doscientos ocho.
MI ESQUINA (eL clUb De LoS jUeVeS)
No me gusta trabajar en la esquinas.
Estar allí, parada, expectante, mientras espero a mis clientes.
No me gusta que me miren con ojos codiciosos mientras me eligen a mi o a alguna de mis compañeras.
RUMBO A LA NOCHE (Club de los Jueves)
Era domingo por la noche, cuando Ceferino dijo a su mujer que iba a comprar tabaco. La cosa no tendría más importancia, si no fuera por el hecho de que el no había fumado en su vida.
Si la relación con su esposa hubiera sido normal, ella, se habría extrañado y le hubiera preguntado acerca de los motivos reales de su salida, pero se limitó a encogerse de hombros.
SOLO DOS PUERTAS El Club de los Jueves.
Algunos olían a sudor. Otros a perfume barato, otros a lejía, a coles, a madera podrida, incluso había uno que olía a muerto.
Subir en aquel ascensor, era para Eustaquio, una pesadilla. No sabía a dónde mirar cuando lo compartía con alguien, y tenía la impresión de que los demás, lo observaban fijamente. Ponía la cabeza gacha y esperaba con ansia el final del trayecto. A veces, incluso tenía que soportar algún codazo cuando algún insensato se metía dentro a pesar de que ya eran cuatro.
CUENTO DE BURBUJITAS Y HABAS
Erase que se era una vez una burbuja que no estaba contenta con su trabajo, era una burbuja de hervir, de esas que se ponen trabajosamente en el fondo de la olla, para ir poco a poco aumentado de tamaño, y de repente, cuando ya tienen la presión adecuada, saltan del fondo y se ponen a bailotear como locas hasta salir a la superficie y conseguir un burbujeo alegre, constante, vivo , dicharachero y lenguaraz.
T A X I ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Domingo 13 de Abril, 00.30 horas. Llegada a Barcelona. El viaje ha sido cansado, desde Pescara, vía Girona hasta Barcelona. Más que nada las horas de aeropuerto, las precarias condiciones del aeropuerto de Pescara, y la incertidumbre que te da el contenido de la maleta de mano. ¿Pasará el control? ¿No lo pasará? Hoy por hoy, esto es imprevisible, esos uniformados son la repera.. A mi me dejaron pasar un paraguas con punta de hierro y en cambio me retuvieron unas tijeras de uñas. Yo no se por qué me sorprendo, todos sabemos lo peligrosas que son las tijeras de uñas.
ÑOÑOS Y QUEJICOSOS
Hace unos días leí que en una tienda de animales, en el mostrador tenían una serpiente grande.
La noticia era que habian puesto una denuncia, porque el propietario de la tienda, habia tirado un conejo vivo a la serpiente para comer.
RECULLS DE PREMSA
SA CUINA
Cristina
Rauxa